martes, 20 de septiembre de 2016

La toma de decisiones – Capítulo 9

Una de las actividades que más realizamos a lo largo de nuestra vida es la toma de decisiones, sin embargo estas reflexiones no siempre están sometidas a una reflexión seria. A veces simplemente actuamos bajo nuestros impulsos y en forma mecánica y automática.
En algunas ocasiones no somos conscientes de la manera en que todas nuestras decisiones han sido tomadas, ya que muchas de ellas las realizaremos de una forma inconsciente.
Hablar de decidir es hablar de nuestra capacidad para marcarnos metas u objetivos y elegir el camino que nos conduzca hasta ellos. Decidir es en parte una cuestión de contar con una buena técnica que nos permitirá acercarnos a las situaciones  de la manera posible, valorarlas acercarnos a las situaciones de la mejor manera posible, valorarlas de la forma más realista y generar las alternativas que más convengan. También el decidir representa nuestra inteligencia y emociones que se hermanan con más productividad.
Aun con la mejor metodología ninguna persona está exenta de equivocarse y algunas pueden ser muy costosas o en casos más extremos pueden costar vidas.
Con frecuencia, la operación cotidiana de las organizaciones y los cambios que se trata de implantar, se encuentran con numerosas dificultades. Muchas veces dichas dificultades se hubieran podido evitar con el simple hecho de involucrar a todos los interesados y los afectados en la toma de decisiones.
¿Qué es lo que está fallando? Puede ser que la técnica elegida haya sido inadecuada, pero con una probabilidad mayor se debe a las malas decisiones, al temor, la indolencia, el deseo de poder o cualquier otra falta que provoque una falta de armonía entre la inteligencia y los sentimientos.
Otras situaciones humanas afectan de igual forma a la toma de decisiones, cuando las personas sienten que no son tomadas en cuenta en sus propuestas, capacidades, necesidades u opiniones tienden a experimentar sentimientos negativos hacia los proyectos. Las personas acuden a las organizaciones con el deseo de aportar y esto ayuda a elevar su autoestima.
Existen niveles de decisión los cuales están estrechamente vinculados con los niveles jerárquicos de las personas, aunque se ha comprobado que las personas con mayor jerarquía no necesariamente son las que conocen mejor los problemas operativos. En la actualidad existe la tendencia a dejar la capacidad de elegir las decisiones de mayor peso en manos de aquellos que enfrentan directamente los problemas.
Tom Peters: Las decisiones tienden también a tomarse en grupo, más que individualmente, el grupo puede enriquecer el proceso e imprimir mayor energía y compromiso.
Sea cual sea el proceso elegido los pasos en la toma de decisiones son los siguientes:
1)    Determinar cuál es el sistema sobre el que se establecerá una decisión.
2)    Determinar quiénes serán idóneos para tomar las decisiones.
3)    Identificar las opciones o alternativas
4)    Identificar los atributos u objetivos relevantes.
5)    Establecer algún mecanismo de ponderación de dichas alternativas.
6)    Elegir entre alternativas aquella que mejor nos conduzca a los objetivos.
7)    Verificar el impacto de la decisión tomada.
Otro punto importante es que los sentimientos suelen bloquear en muchos casos la toma de una decisión adecuada. El Doctor Antonio Damasio, Neurólogo del Colegio de Medicina de la Universidad de Iowa hizo una investigación con pacientes con daño cerebral en la zona prefrontal-amígdala; la cual es la responsable de integrar neurológicamente las emociones y pensamientos.
Estos pacientes mantienen un coeficiente intelectual sin deterioro y sin ninguna discapacidad cognitiva a pesar de estar desconectados  de los componentes emocionales, pero estas personas toman decisiones desastrosas.
Este investigador llegó a la conclusión de que los sentimientos son indispensables para las decisiones racionales, ya que nos dirigen hacia la dirección adecuada donde la lógica puede ser mejor utilizada.
Ser inteligente no es una garantía de éxito, debido que ante cualquier estimulación del ambiente o del propio individuo, las personas primero sentimos emociones relacionadas con dichos estímulos y luego interpretamos los hechos lógicamente. Todas nuestras interpretaciones surgen dentro de un cierto estado emocional.
El éxito en la vida personal y familiar se basa en la capacidad de tomar decisiones acertadas con la habilidad para construir redes de apoyo, gracias a las aptitudes que nos permitirán interrelacionarnos y manejar adecuadamente los estados emocionales.
La inteligencia emocional se basa en la habilidad de las personas para identificar sus propios estados emocionales, la habilidad para manejarlos, para automotivarse, para reconocer emociones en los demás y para establecer relaciones interpersonales.
Existen técnicas que apoyan la toma de decisiones las cuales se guían en una serie de pasos que se deben de seguir para la toma de la decisión correcta.
1)    Entrevistar a expertos que son considerados como tales por su amplio o profundo conocimiento sobre un tema en particular.
2)    Análisis de tendencias
3)    La técnica Delphi, que consiste en presentar a un grupo de expertos las posibles alternativas ante una situación determinada, sin que ellos tengan acceso a comentar entre sí sus puntos de vista en relación con las posibilidades de elección.
4)    La técnica TKJ, detecta posibles causas de los problemas, así como para proponer soluciones a los mismos.
5)    El árbol de decisiones, diagramar los elementos posibles que se desencadenaron a partir de cada una de las alternativas.
6)    Otros métodos, la jerarquización analítica, los diagramas de influencia, los análisis de sensibilidad, los modelos probabilísticos, la simulación de impacto cruzado, el método de Markowitz y los métodos de Fishburn.
Se podría decir que cada persona toma sus decisiones de manera personal, donde involucran sus capacidades, conocimientos y su estilo personal de administrar. Existen seis diferentes estilos:
1)    Autoritario: persona de mayor jerarquía que posee la facultad de decidir.
2)    Administración Participativa: La autoridad consulta a quienes considera que pueden brindarle información y asume toda la responsabilidad.
3)    Decisión por mayoría: Método común en sociedades democráticas.
4)    Cabildeo: Método de convencimiento, uno por uno, de los personajes que tienen una mayor influencia sobre el resto de un grupo.
5)    Consenso o unanimidad: Requisito más importante es que todos estén de acuerdo con la decisión.
6)    Concordancia: método similar al consenso.

Los estilos de la forma de decisiones por consenso y concordancia se apoya, entre otros, en principios, los cuales constituyen una base sólida para las creencias en torno a las capacidades de los individuos para la toma de decisiones. 

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